Como ocurrió en 1998, Croacia culminó su participación mundialista con una victoria que le ubica en la tercera posición, un escalón por debajo que hace cuatro años, pero en definitiva un grato regusto que se hace extensivo a Marruecos, derrotada en sus dos últimos duelos en el Qatar, también orgullosa de escuchar siete veces su himno nacional. Sólo cuatro selecciones pueden presumir de ello en un campeonato inolvidable para dos países que litigaron por una medalla de bronce más simbólica que valiosa, una presea que hace un mes pocos aguardaban que tuviesen a su alcance.

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