Noventa minutos de irrelevancia dieron paso a seis minutos decisivos cuando, tras un córner en contra, el despeje cayó a los pies de Heung-min Son. Recién cumplido el tiempo reglamentario, el magnífico delantero del Tottenham condujo el contragolpe en solitario por una pradera semivacía. Durante unos instantes solo la habitaron él y Palhinha. Pero Palhinha, que presume de recio, se aflojó, y en lugar de encimarlo le cedió terreno. Son aprovechó el tiempo que le concedía su adversario para esperar a Hwang Hee-chan, que llegó para meter el gol que dio la victoria a Corea del Sur, clasificándola para los octavos de final a costa de Uruguay, que quedó fuera del torneo por un gol de diferencia y pese a ganar su partido.

