Después de un año y medio viéndolas venir, el Bernabéu ha decidido que, de momento, no le va a pasar una a su equipo. Ante el Rayo, volvieron los pitos después de la noche pésima de Lisboa. El reproche no alcanzó los decibelios ni la intensidad de hace dos semanas contra el Levante, inmediatamente posterior al batacazo copero en Albacete, pero los aficionados insistieron en el reproche a los suyos. “Respeto mucho al público y siempre les voy a pedir su apoyo”, zanjó tajante Álvaro Arbeloa, que en la previa había pedido el ánimo de la gente y que luego solo se quedó en público con el empuje en el tramo final.

