Han ido cayendo alicientes en la Caja Mágica de Madrid, donde a los sucesivos reveses que ha ido llevándose el torneo —ausencias de Carlos Alcaraz y Paula Badosa, caída de Novak Djokovic— se sumó el histórico apagón del lunes. “Se han juntado unas cuantas cosas”, concede Maite, visitante del distrito de Arganzuela y fiel seguidora del tenis. “Pero ahora nos quedan las chicas, ¿eh? Porque con los chicos últimamente es difícil acertar, pero con ellas ha cambiado la cosa”, agrega la aficionada, refiriéndose a la regularidad ofrecida en estos cinco primeros meses del curso por las jugadoras, en contraste con la oscilación y las sorpresas que ha deparado en las últimas fechas el circuito masculino, hasta hace no mucho terreno firme, hoy resbaladizo. Muy incierto. Porque más allá de Jannik Sinner y Alcaraz, dos certezas con sus singularidades, caso del segundo, el presente describe mucha curva. Difíciles los vaticinios.

