Durante varios meses, el “partido a partido” de Simeone, era el plazo que se le concedía a Xabi para sobrevivir. “Si gana sigue, si pierde cae” parecía ser el mantra con el que aprendió a convivir él y la desconcertante opinión pública, que miraba el espectáculo de supervivencia con perplejidad. La muerte de un moribundo no debería sorprender a nadie, pero cayó Xabi Alonso tras la Supercopa y pareció que nadie lo esperaba. La historia no se entiende mientras está sucediendo y, en el territorio del fútbol, todo el tiempo están pasando cosas. Analizar con perspectiva es un lujo casi imposible. Más aún en el Madrid, donde las noticias se atropellan.

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