Portugal solventó su última probatura con más oficio que juego en Leiria. Nigeria, selección física y competitiva donde las haya, no invitaba a exhibición. Ni mucho menos. Y quedó demostrado en un partido con más sombras que luces de los de Roberto Martínez. Entre toda esa oscuridad resplandeció Conceiçao.El de la Juve resolvió la papeleta con un gran gol a cuarto de hora para el final. Hasta entonces, la intermitencia en el juego y la ausencia de muchas de sus estrellas fue una constante en el combinado luso.

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