Entrar al supermercado con un billete de 50 euros y salir con el carro lleno empieza a ser cosa del pasado. Lo que hace unos años podía servir para hacer una compra considerable, ahora se queda corto en cuanto se añaden varios productos básicos. La subida de los alimentos se nota cada vez más al pasar por caja y está obligando a los consumidores a mirar con lupa qué meten en la cesta.

