Todo el reino del fútbol sala está ocupado por las acaudaladas secciones de clubes de fútbol, caso del Benfica, el Sporting de Portugal y el Anderlecht, finalistas de la Final Four. Mejor dicho, casi todo. Una isla poblada por irreductibles jugadores resiste al invasor. Es la Galia Mallorca y el Palma Futsal, los Asterix y Obelix del balón, semifinalistas y anfitriones europeos que este viernes pelean ante el Benfica (21.00 por Gol Play) por meterse en la final del domingo. “Nuestra poción mágica es el trabajo”, resuelve el presidente, Tomeu Quetglas. “Eso y el compromiso de mejorar a cada año, por crear una cultura de deporte que no existía en la isla”, se suma José Tirado, desde hace 14 años el director general y deportivo de la entidad. “Hemos crecido tanto que hemos pasado de amateur a profesional en todos los aspectos. Lo único que se mantiene es el nombre del club”, añade el técnico, Antonio Vadillo.

