El inicio del verano era en la infancia un momento ilusionante, pero con un punto de angustia. ¿<strong>Y si al volver a clase me han cambiado del B al C</strong>? ¿Qué sentido va a tener mi vida si los que eran mis amigos van a defender otra camiseta en el partido del recreo? Y en esa escolaridad perpetua que es el fútbol, donde compartes durante todo el curso el día a día con tus compañeros y tu maestro, <strong>ese agobio estival se llama mercado de fichajes.</strong>

