Atiende a lo que dicen su padre y su técnico en la charla con Primera Plana, pero sin quitar ojo a las numerosas pistas de Omagic Bowling (Rivas-Vaciamadrid). «Te puede estar controlando todo lo que pasa, saber si ése ha fallado, si el otro no sé qué o no sé cuánto… es increíble». Incluso se permite hacer alguna corrección a los que ya están jugand<strong>o, con una amabilidad que se recibe con simpatía y cierta condescendencia. Hasta que agarra la bola, eso sí. El primer lanzamiento es un ‘strike’ y en la primera partida se va hasta los 193 puntos… sin haber calentado</strong>. Hay más gente de lo habitual un lunes por la tarde y los rostros de los que no conocen a Juanjo reflejan ya cierta estupefacción.

