Sentadito estás más guapo, eh, les dicen directores y entrenadores a los escaladores que aún leen historias míticas de cómo Alberto Contador era capaz de estarse de pie sobre la bici, bailando sobre los pedales, durante un cuarto de hora por lo menos en los grandes puertos del Tour. Dos décadas más tarde, la referencia es otra. Ahora todos quieren mirarse en el espejo de Tadej Pogacar, que acelera sentado y gana en muros del 20% en Flandes, Huy y la Redoute de Lieja. Y cuatro días después, el gigantesco vallisoletano del Movistar, Iván Romeo, casi dos metros de tallo, esprinta, el culo bien pegado al sillín, en los repechos del prólogo del Tour de Romandía. Callejeo, cuestas, curvas de 180 grados… Tres kilómetros y medio en cuatro minutos y medio a 45 por hora. No gana la carrera por solo tres segundos, él, que es ciclista de más largo aliento, pero supera al gran especialista Remco Evenepoel.

