Hace solo unos días, Patri Guijarro se sentó en la sala de prensa del Stadion Wankdorf de Berna y atendió a los periodistas completamente relajada. El rictus de la pivote titular de la selección española y del Barça solo transmitía tranquilidad. La futbolista, que se perdió el Mundial de 2023 tras renunciar a jugar con la Roja en septiembre de 2022 por las condiciones pobres y alejadas de la élite en las que vivía el grupo, se explayó ante cada una de las preguntas. “Para mí es una gozada estar aquí sentada”, afirmó la jugadora, de 27 años, que durante meses y meses evitó comparecer ante la prensa en medio de los escándalos que sacudieron la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y, en concreto, al equipo femenino.

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