Durante mucho tiempo, el fútbol femenino ha vivido en una especie de futuro constante. Siempre creciendo, siempre prometiendo y siempre a punto de dar el salto. Y quienes llevamos años cerca de este sector, lo hemos escuchado muchas veces. La diferencia es que ahora ese salto ya no es una expectativa. Empieza a ser una realidad.

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