Cómo convertir un viejo futbolín en un negocio
Fuente: El País Original en elpais.com
Todos aquellos que recordamos con felicidad nuestra infancia sufrimos a menudo algún ataque de nostalgia. Pienso en las tardes que me pasaba dibujando en un papel a mis jugadores favoritos. Luego colocaba en una mesa y recreaba partidos imaginarios. También me vienen a la memoria jornadas interminables en el garaje de mi casa con mi hermano y mis amigos jugando con un futbolín de los buenos, de los de madera. Hace un par de años, cumplidos los 36, un pensamiento me golpeó de repente: rescatar esa magia del fútbol de antes.