Decir que James Bond es un negocio que mueve montañas es quedarse corto, porque más allá del dinero que produce esta franquicia con casi 50 años está la creación de un personaje de ficción irrepetible. Por eso, la noticia de que se va a poner a la venta uno de los auténticos Lotus Esprit S1 empleados por Roger Moore en La espía que me amó (1977) se ha convertido en todo un acontecimiento mundial. Más, si tenemos en cuenta que a este coche se le atribuyó la cualidad de navegar por debajo del mar y que la unidad que ves fue la utilizada para las escenas de grabación submarina.

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