Los jugadores del Real Madrid cruzaron este jueves por la mañana las puertas de Valdebebas, un lugar que huele a ajo. Los paseos interiores de la ciudad deportiva están decorados con miles de flores de la variedad tulbaghia violácea, una planta morada que impregna el ambiente con su intenso aroma. Allí les esperó el penitente Álvaro Arbeloa. Ya no está el despedido Xabi Alonso, que horas antes de que los blancos consumaran su quiebra absoluta en Albacete daba señales de romper el hermetismo que se autoimpuso durante su medio año en el Bernabéu. Sacrificado por el club, este miércoles trasladaba la idea de que, llegados a este punto, quizá lo mejor era terminar y no continuar con la agonía.

