Tuve mi primer flechazo (futbolístico) en el verano de 1982. Yo tenía 13 años y caí rendida a un grupo de chicos enfundados con la camiseta de La Roja para jugar el Mundial de España y que esa misma temporada habían sido campeones del campeonato liguero. Estoy hablando de los Arconada, López Ufarte, Zamora… Una cuadrilla excepcional de figuras que logró algo bastante inaudito: que una niña de Navahermosa, un pueblo de menos de 5.000 habitantes de la provincia de Toledo, se aficionara por la Real Sociedad.

