Ya de noche, después de que Rafael Nadal anunciase que no iba a poder competir en la semifinal contra Nick Kyrgios, el ambiente en el All England Club era lúgubre. El repentino adiós del español cayó como un rayo devastador en el torneo, que perdió de golpe a uno de los grandes alicientes y la posibilidad de enmarcar otro acontecimiento histórico. La sensación que prevalecía era la de que Nadal había dado un salto cualitativo en las tres últimas rondas y la de que sus opciones de atrapar su tercer grande del año, 23º de su carrera y tercero en Londres, se había multiplicado. “Sí, se veía”, transmite una persona cercana al tenista, tocado pero no hundido: “Tenía opciones reales y con buenas sensaciones, pero no se puede luchar contra eso. Así han venido las cosas y en la vida hay que aceptarlo”.
NUEVE RENUNCIAS Y NUEVE ABANDONOS
El tenista español ha jugado 1.275 partidos individuales en el circuito de élite, de los que ha ganado 1.063 y ha perdido 212. A lo largo de su trayectoria, Nadal ha permanecido 873 semanas en el top-10 y solo en seis ocasiones no pudo saltar a la pista para competir.
A este episodio de Wimbledon se añaden los de Estoril 2004 (rotura del escafoides, antes de cuartos), Miami 2012 (rodilla izquierda, antes de semifinales), Roland Garros 2016 (muñeca, antes de la cuarta ronda), París Bercy 2017 (rodilla derecha, antes de semifinales), Copa de Maestros 2017 (misma dolencia, tras caer en el primer partido de la fase de grupos), Indian Wells 2018 (rodilla derecha, antes de la semifinal) y Bercy 2019 (abdominal, antes de semifinales).
Al margen de estas renuncias, la ficha del mallorquín refleja nueve partidos sin terminar: Auckland 2005 (pecho), Queen’s 2006 (hombro izquierdo), Síndey 2007 (ingle), Cincinnati 2017 (calambre en el brazo izquierdo y mareos), París-Bercy 2008 (muslo derecho), Open de Australia 2010 (rodillas), Miami 2016 (mareos), Australia 2018 (psoas ilíaco) y US Open 2018 (tendón rotuliano).

