El Santana de Jesús Calleja y Edu Blanco, durante la etapa 2 del Dakar entre Yanbu y Al Ula. Santana Motors.

Completar el Rally Dakar, por mucha mercadotecnia que se le añada a todo el asunto, es una señal inconfundible de que un vehículo es robusto. Pocas carreras evocan mejor la idea de fiabilidad y durabilidad en el deporte de motor: 8.000 kilómetros acumulados en dos semanas, con todo tipo de obstáculos y terrenos de por medio. Los centenares de coches y motos que toman la salida exprimen al máximo cada uno de sus tornillos, y la estadística señala que menos de la mitad alcanza la línea de meta. No extraña entonces que, año tras año, China se abra paso y aumente su huella en el rally de rallies ahora que sus motocicletas y coches empiezan a hacerse notar en Europa, Estados Unidos y el resto del mundo.

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