China no quiere que la intensa guerra de precios que se vive en su mercado automovilístico tenga consecuencias para los usuarios. Las autoridades del gigante asiático han anunciado una campaña con la que, a lo largo de los próximos doce meses, buscarán mejorar la calidad y la seguridad de los automóviles de fabricación nacional, llamando a las marcas a preparar planes «proactivos» de retirada de aquellos vehículos en los que se encuentren defectos.

