La primera carrera al sprint de la temporada validó el replanteamiento hecho por Liberty Media, el promotor del Mundial de Fórmula 1, que ha partido el fin de semana en dos bloques claramente diferenciados: el sábado es la carrera al sprint; el domingo, la tradicional. El laberinto de Bakú es uno de los escenarios más espectaculares del calendario, y probablemente por eso se convierte habitualmente en una trampa para los corredores. Ha ocurrido en las ediciones previas de la prueba disputadas en Azerbaiyán, con neutralizaciones y la aparición de múltiples coches de seguridad, y la historia se repitió este sábado. La pole position que por la mañana se llevó Charles Leclerc le colocó en la mejor coyuntura para servir a Ferrari la primera victoria del curso. Un triunfo parcial en lo que a puntos se refiere pero un impulso revitalizante para un equipo medio grogui, metido en una permanente dinámica de cambios que no se sabe muy bien dónde le llevará. Ni con esas pudo la Scuderia contener al Red Bull de Checo Pérez, que cruzó el primero bajo la bandera de cuadros después de quitarse de en medio al monegasco, antes del ecuador (vuelta 7 de 17) y gracias al potentísimo efecto del alerón trasero móvil (DRS). Leclerc terminó el segundo y Max Verstappen el tercero, mientras que Carlos Sainz lo hizo el quinto, justo por delante de Fernando Alonso, sexto.

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