Lo de Carlos Alcaraz y el tenis es una historia de amor a primera vista. Desde bien pequeño su padre lo llevaba al <strong>Club de Campo de Murcia</strong> para que pegase unos raquetazos e hiciese deporte. Al principio era solo un entretenimiento, pero pronto se convirtió en algo más. <strong>Antonio</strong>, vecino de Carlos desde que nació, ya lo veía venir: «Carlitos apuntó maneras desde pequeñajo».

