Dar carpetazo a un partido a los 20 minutos, incluso ganando 0-2 ante un equipo que no es ninguna potencia mundial, parece una temeridad en el alto nivel. Y lo fue para la selección española sub-21 en el estreno del Europeo contra la anfitriona Eslovaquia. Metió dos goles rápidos y pasó de jugar a tramitar el encuentro. La vigente subcampeona se retiró demasiado pronto a sus aposentos y la consecuencia fue un buen susto frente a un rival ante el que se daba por descontada la victoria (nunca había perdido contra él).

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