La ilusión del Oviedo la representan el Tartiere y Santi Cazorla, un muchacho de 41 años. Su entrada en el campo relanzó a un equipo que no se quiere rendir. La victoria es un premio a la resistencia y un castigo a un Girona que se sintió superior, un pecado cuando no se tira a puerta. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *