«¿Y si sí?, ¿y si esta vez no?…»
Las horas previas a una final son preciosas. <strong>Y horribles</strong>. Intentas crearte una corteza protectora, inmune a las emociones y a los presagios, <strong>pero en la pulpa estás en ebullición</strong>. Deseando que sea la hora, porque… ¿y si sí?. Deseando…
