Dice Rafael Nadal que está pensando en el mañana, aunque en realidad, hace mucho que el tenista comenzó a diseñar el después de. Desde hace tiempo explota su faceta empresarial –asesorado por su agente y su padre, especialmente– y hay quienes le imaginan un futuro encorbatado, pero Nadal es tenis y el tenis es Nadal. Así que hace seis años, en 2016, cumplió su gran sueño el día que destapó aquella placa y se dio ese apretón de manos con el suizo Roger Federer. El fotograma inauguraba oficialmente el centro de formación y entrenamientos que pretendía el jugador, feliz entre raquetas y los jóvenes. Uno de ellos, el propio Casper Ruud, que en 2018, con 19 años, ingresó y fue moldeándose hasta desembarcar en la situación actual.

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