Carlsen, este lunes, durante la última partida del Freestyle Grand Chess Tour de París

A Magnus Carlsen se le ha visto muy feliz en París estos días. Pero no sólo porque ha ganado este lunes el segundo torneo del Grand Slam Tour Freestyle -el primero, en febrero, fue para el alemán Vincent Keymer en Weissenhaus (Alemania)-, sino porque ha encontrado un reto a la altura de su genialidad. En la nueva modalidad del ajedrez (también conocida como 960), la posición de las piezas en la primera fila se sortea minutos antes de cada partida. Eso inutiliza todos los análisis de aperturas hechos durante siglos, y por tanto obliga a pensar desde la jugada inicial. Justo lo que le encanta al noruego.

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De izquierda a derecha: Nakamura (2º), Carlsen (vencedor) y Caruana (3º), durante la entrega de premios del torneo, este lunes en París.

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