Carlos Verona ha hecho pública una carta dirigida a la opinión pública y al colectivo profesional residente en Andorra para desmentir que haya denunciado a la Federación Andorrana de Ciclismo ante la UCI. El corredor explica que su decisión de tramitar la licencia en España fue una cuestión de coherencia ante la imposición de un depósito económico que considera desproporcionado y mal gestionado, y lamenta el daño reputacional que, a su juicio, ha sufrido tanto el ciclismo andorrano como su propia imagen.

