C arlos Sainz es un hombre feliz en Madring, pero la suya no es una figura sencilla dentro del Gran Premio de España. Trata de exprimir lo máximo del pesado y poco mejorado Williams, y cerró el viernes lejos de rivales de la zona media como Alpine o Haas y sólo por delante (puesto 16) de los Aston Martin o los Cadillac. Salvar la Q1 es el único objetivo posible y no es su escenario soñado en un circuito que apadrina.

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