Después de abandonar el Dakar por un accidente simultáneo junto a su compañero de equipo Stéphane Peterhansel, Carlos Sainz volvió a vivir una jornada negra para Audi, esta vez en su nuevo papel de gregario del sueco Mattias Ekström. El madrileño pudo reengancharse a la carrera gracias al trabajo de madrugada de sus mecánicos, que recibieron su vehículo trinchado poco antes de la medianoche y lograron finiquitar el trabajo con el tiempo justo para la salida del vivac, programada a las 6.20 horas este sábado. La paliza de los trabajadores de la marca alemana no obtuvo recompensa en una séptima etapa donde luchaban por ganar.

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