Una vez que Autosport.com adelantó la noticia, la jornada del miércoles fue para Carlos Sainz un sinfín de llamadas en las que confirmaba estar planteándose muy seriamente presentarse a las próximas elecciones a la presidencia de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). La votación, que se celebrará en Tashkent (Uzbekistan) el 12 de diciembre, se presentaba como un mero trámite para Mohammed Ben Sulayem, el actual mandamás de la organización que legisla la mayoría de competiciones automovilísticas de relevancia, que a su vez se incorporó al cargo en 2021 en sustitución de Jean Todt, que había ocupado esa silla durante 12 años. Desde que se puso al frente de la FIA, el ejecutivo de Dubái se ha visto inmerso en distintas polémicas que han llegado a hacerse visibles en varias ceremonias, sobre todo en las relacionadas con la Fórmula 1. Además, al árabe le persiguen mensajes promulgados hace tiempo con claros tintes misóginos.

