Carlos Martínez (Madrid, 1964) admite sin ambages que añora el anonimato que su voz le ha hurtado desde hace más de tres décadas, pero también confiesa que vive enamorado de una profesión con la que se dio de bruces durante un Trofeo Colombino cuando Canal+ era el sueño de una noche de verano. Admirado por muchos y cuestionado por otros, vive ajeno al ruido de fondo de las críticas maledicentes pero se moja cuando toca hablar de los males de nuestro fútbol.

