Es la una de la tarde en Nueva York y Carlos Alcaraz (El Palmar, Murcia; 19 años), el número uno más joven de la historia del tenis y reciente campeón del US Open, recibe a un reducido grupo de periodistas. La charla con los tres corresponsales y dos enviados especiales –entre ellos EL PAÍS– se extiende durante 15 minutos y transcurre en la planta 37 de un rascacielos de cristal localizado en la intersección entre la Octava Avenida y la Calle 44. El murciano departe tranquilo y tanto en sus andares como en su expresión se percibe que la noche ha sido larga y que el esfuerzo físico efectuado para conquistar su primer Grand Slam –con un registro de 23h 39m en siete partidos, récord– le ha pasado factura. “Sí, ya se nota un poco el cansancio…”, corrobora con un apretón de manos. Con unos tejanos y una chaqueta blanca, juguetea con una botella de agua mientras conversa.

