Desde que empuñó por primera vez una raqueta, Carlos Alcaraz actúa en consecuencia. Es decir, sueña a lo grande y, en consonancia, juega de tal forma. “Si trabajo duro, creo que puedo llegar a lo más alto. Mi objetivo es ser el número uno del mundo y por eso entreno todos los días a la máxima intensidad posible”, comentaba a EL PAÍS en un encuentro mantenido en Villena (Alicante) hace tres años, cuando apenas empezaba a romper el cascarón y aseguraba no sentirse un elegido. Los hechos, sin embargo, dicen todo lo contrario. A sus 19 años, el murciano –6-0 y 6-2 a Facundo Bagnis en su estreno en Miami, tras 64 minutos– es el tenista más joven en alcanzar la cúspide del circuito y ya ha conquistado ocho trofeos, entre ellos el US Open y tres Masters 1000 (Miami, Madrid e Indian Wells).

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *