A media tarde, antes de que Carlos Alcaraz pusiera patas arriba otra vez la Arthur Ashe y llegase a su primera gran final, un grupo de periodistas se interesaba en la terraza exterior por Martín Landaluce, el madrileño que disputará este sábado la final en la categoría júnior. El chico, 16 añitos y 1,91 de estatura, decía que su referencia principal hasta ahora había sido el alemán Alexander Zverev, pero que ahora habían girado sus preferencias y que Carlos Alcaraz se había convertido en su nuevo espejo. Entre uno y otro, tan solo tres años de diferencia.

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