“Hay gente que me ha dicho que esto estaba malísimo, y otra que me decía que está buenísimo. Yo estoy entre medias”, dice con marcado acento murciano Carlos Alcaraz después de sorber el mate. “Esto ya está mejor… Esto sí que está bueno”, prosigue el tenista tras saborear una cucharada de dulce de leche. “Y esto también está bueno, está bueno”, remarca mientras apura un bocado contenido al alfajor, sin olvidar que cada gramo cuenta y que, además, cada segundo es oro. La cuenta atrás ya ha comenzado y él, relegado por las lesiones desde el 4 de noviembre, cuando el abdominal le jugó una mala pasada en París-Bercy, vuelve a escena enfrentado a una misión bien complicada.

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