Donde vive o vivía Ancelotti en su anterior etapa en el Madrid, un ático en la Puerta de Alcalá desde el que se ve el estadio de La Condomina, pasean por las terrazas varias gitanas con romero repartiendo suerte a quienes les dan dineros y maldiciones a quienes no (“pleitos tengas y los ganes”). La cosa no es novedad en el Madrid, donde Casemiro hizo eso durante años en el centro del campo, pero este domingo una mujer se acercó a mí, habló de mi vida pasada y futura, me puso el pelo perdido de romero y, cuando le dije que sólo tenía un euro, me acompañó amablemente al cajero para que le sacase 40; se molestó porque quería 200: después de Florentino Pérez el Madrid debería estar regido por un consejo de gitanas ancianas frotando romero en los pechos de los nuevos fichajes antes del reconocimiento médico de Sanitas.

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