La séptima etapa de la París‑Niza ha amanecido envuelta en el caos. El temporal de nieve y lluvia que azota los Alpes Marítimos ha obligado a la organización a modificar de forma drástica el recorrido y ha abierto un intenso debate en el pelotón sobre la seguridad. Lo que debía ser una jornada clave camino de Auron terminó reduciéndose primero y quedando después en suspenso, con negociaciones abiertas entre los equipos, el sindicato de corredores y los organizadores.

