Los partidos que se escapan y vuelven suelen decir mucho más de un equipo que los triunfos cómodos. A los Boston Celtics se les fue uno que tenían en la mano y aun así lo ganaron. En Brooklyn, después de dominar 91-101 a tres minutos del final, se enredaron concediendo rebotes ofensivos y acabaron pagando con un mate de Nic Claxton a falta de menos de dos segundos que mandó el duelo a la prórroga. Tampoco sacaron nada del último ataque y, como penitencia, se vieron prácticamente fuera en el tiempo extra: 117-112 con ocho segundos por jugar.

