En agosto de 2015, John Urschel, jugador entonces de los Baltimore Ravens, sufrió una conmoción cerebral grave, pero continuó jugando. Sin embargo, dos años después, el canadiense optó por abandonar el fútbol americano tras conocer las consecuencias de la encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad cerebral degenerativa que afecta a muchos exjugadores de ésta y otras disciplinas, debido a los golpes durante los encuentros.

