<strong>El director deportivo del Sevilla</strong> regresaba a uno de esos estadios donde no es bien recibido. El <strong>Benito Villamarín le abroncó desde antes del duelo</strong>, incluso cuando se bajo del autobús, hasta cuando <strong>arengó a los suyos antes de iniciar el calentamiento</strong>. Aparecía nuevamente Monchi en escena tras un tiempo algo alejado de la escena pública. Quiso lanzar el mensaje de apoyo a los jugadores y a la propia afición, con poco más de <strong>500 aficionados del Sevilla </strong>en la grada. Precisamente a ellos les dedicó el esfuerzo de los jugadores e incluso el empate cuando saltaba al campo después del pito final de Sánchez Martínez. <strong>Bronca del graderío y enfado de los trabajadores del Betis</strong>. Otro día donde sale entre protestas, gritos e insultos.

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