Hay días en los que un velocista gana porque todo sale como estaba escrito. Los compañeros controlan la fuga, colocan el tren, abren paso entre el ruido y sólo queda rematar. En Lorca tocó encontrar la meta entre los escombros. Matthew Brennan ganó así su tercera etapa de LaVuelta. Visma perdió el orden, lo recuperó, volvió a perderlo y el británico apareció otra vez delante cuando el mapa que debía conducirle hasta la victoria se había hecho pedazos. No necesitó un final perfecto. Le bastaron las piernas. Bryan Coquard fue segundo en una llegada que volvió a dejar una evidencia: cuando Brennan alcanza vivo los últimos metros, cuesta muchísimo apartarlo de la victoria.

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