En este Mundial marcado por las reivindicaciones LGTB+ y la polémica de los brazaletes arcoíris, Brasil está a punto de enterrar sin mucho ruido un arraigado tabú homófobo. Será por imposición de la FIFA, más que por voluntad propia. Como en Brasil el número 24 está popularmente asociado de manera peyorativa a la homosexualidad y a una supuesta falta de hombría, nadie quiere el dorsal. La Canarinha nunca ha alineado —ni convocado hasta ahora— a nadie con ese número. Eso cambiará este viernes, salvo sorpresa, durante el Brasil-Camerún. Clasificados para octavos, Tite quiere dar una oportunidad a los suplentes. El once que anunciado por el entrenador incluye a Gleison Bremer, el 24. Será el debut mundialista del dorsal escondido durante casi un siglo y el del central brasileño de la Juventus italiana.

