La selección femenina juvenil de balonmano alzó este verano el título de campeona del mundo, un hito en las categorías inferiores de este deporte practicado por mujeres. Una luz en medio de la gran tristeza que habían dejado los Juegos de París: las Guerreras fueron el único de los 12 conjuntos que no ganó ningún partido. Y peor que las cinco derrotas fue la sensación de un vestuario superado por el escenario y las adversidades. Con diferencia, una de las actuaciones más decepcionantes de la delegación española.

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