Las horas anteriores al Inglaterra-Irán estaban repletas de incógnitas. Una se despejó apenas tres horas antes de que comenzara el partido: las presiones de la FIFA acabaron con la idea de que Harry Kane llevara el brazalete arcoíris de OneLove. La otra, más espinosa, no se resolvió hasta que empezó a sonar el himno de Irán, y se vio que sus futbolistas no cantaban.

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