El Real Valladolid llegó al duelo frente al líder descendido y de goleada en goleada, lo cual hacía pensar que la visita al Estadio José Zorrilla sería plácida para el Barcelona. Nada más lejos de la realidad. Flick tuvo que recurrir a Lamine, De Jong, Raphinha y Dani Olmo para darle la vuelta a un marcador que, bien avanzado el partido, lucía un ajustado 1-2 a la vez que el Real Valladolid tenía alguna oportunidad para empatarlo. Esa imagen de los pucelanos, muy mejorada con respecto a otros duelos en cuanto a intensidad, pone de manifiesto que el Real Valladolid podía haber dado mucho más de sí durante la temporada y no estar atascado en 16 pírricos puntos.

