El partido ante el Ferencváros fue la primera toma de contacto de Bernardo Silva a las órdenes de Mourinho, que ya le ha puesto deberes: recuperar la forma física. De eso se encargará el tiempo, porque aunque fuera su debut como madridista con apenas cinco días de entrenamiento en las piernas, el portugués dejó buenas sensaciones. Piano piano, que dirían los italianos, se va construyendo lo importante.

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