Desde el principio, la noche que lo situó como uno de los cinco mejores goleadores de la historia de la Liga fue una fiesta para Karim Benzema, que entró al campo abriendo paso al Real Madrid entre el pasillo con el que el Elche recibió a los jugadores blancos. Después volvió a levantar el trofeo el Mundial de clubes que capturaron en Rabat y se lo ofreció al Bernabéu.

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