Inquieto como es y sabedor de que por ser el seleccionador de ciclismo de España se le abrirían más puertas de lo habitual, Pascual Momparler decidió crear una empresa -Momparler Cycling- con la idea de organizar eventos alrededor de la bicicleta. Uno fue la Clásica de Jaén, que ya se estrenó en el curso pasado, y otro pasó por poner a España en el mapa del ciclocross, ahora que está en auge. Eso fue hace dos años y desde entonces no paró hasta encontrar el sitio idóneo. “España necesitaba una prueba de la Copa del Mundo y yo quería un lugar en el que fuera a ser rentable y que pudiera perdurar en el tiempo. Y di con Benidorm porque quiere dar otra imagen que no sea solo sol, playa y fiesta”, resuelve Momparler desde el circuito, con prisas porque hay que cerrar los últimos retoques organizativos. Una iniciativa que avaló con ganas la UCI (no quiere que el ciclocross sea patrimonio único de Bélgica, donde tiene más tirón y tradición) y que también contó con el apoyo del Ayuntamiento, la Diputación y la Generalitat. Este domingo su patente se hará realidad y, aunque solo se firmó por un año, confía en que después del fin de semana se extienda el contrato por unos cuantos cursos más.

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