Sin Kevin de Bruyne, sin Jérémy Doku, sin orden, sin plan, con un entrenador desquiciado pero con el irreductible Leandro Trossard para empujar a sus compañeros en el campo, la selección de Bélgica abandonó el sarcófago cuando estaban a punto de cerrarle la cripta, en los últimos minutos de un partido que tenía perdido. Del 0-2 al 2-2 en el minuto 89, a la arremetida con Lukaku, la menos competitiva de las grandes selecciones se transformó, forzó la prórroga y eliminó a Senegal con un penalti en el límite de una tarde desaforada y cruel. Bélgica se enfrentará en octavos al vencedor del cruce entre Estados Unidos y Bosnia (2.00, Dazn).

